Foto: Cantante en el Malecón de Lagos | Eduardo Castellanos

RETRATO DE UN HOMBRE | EL TINTERO

Retrato de un hombre

 

Autor: María Rocío Rentería Palafox

 

Te he visto sembrando esperanzas,

atesorando paciencia

y cortando estrellas.

 

En una vieja mañana,

entre perfumes de nardo,

las aves cantaban,

los niños jugando.

 

Los pasos callados

y el agua añorando

los besos sellados

de aquel hombre amado.

 

El verano se ha ido,

el otoño ha llegado

y el camino es largo

para el viejo cansado.

 

Constructor de sueños,

amante apasionado,

de estatuas sin dueños

en un lienzo dorado.

 

Sus rayos de plata

alegrías dibujan

en las serpentinas

de la primavera.

 

Y lentamente,

despacio se sienta

a cortar claveles

en la plazoleta.

 

Chillan las campanas

con din don repicadas

y los nuevos retoños

abren ya sus alas.

 

Por la tarde parda,

apenas rayada,

aquel hombre mira

una estrella aperlada.

 

¿Será la esperanza, hombre sin espada?

¿O tal vez la paciencia en tu vida cansada?

Y vuelven tus pasos

en peña acostada

sobre la hojarasca

de la tarde parda.

 

¿Será hombre callado, tu antigua parcela de perlas sembrada?

¿O es hoy la cosecha que abrigan tus manos, cuando por la brecha tu ibas sembrando?

 

Y otra  vez  me vuelvo,

te miro callado,

en el callado espacio

del jardín alumbrado.

 

Y te miro y te observo

como un viejo retrato

que sutilmente dibujo

entre garabatos.

 

Ayer te vi:

Vigoroso, animado,

con la juventud de nardo

fresco y perfumado.

 

Te vi amasando

monitos de carne,

para que mañana

la vida se inflame.

 

Tú estabas ahí,

cantando cantares

como canta el poeta

a los bellos mares.

 

Hoy yo no sé

si un viejo retrato

se ha deteriorado.

O si por tu vida

han pasado los años.

 

Segura estoy, y no miento

que en cada segundo

se enjuga un recuerdo,

se asoma la imagen,

parpadea el silencio

en todo momento,

cuando la calidez

de un leve suspiro.

 

Regresa un instante,

un pedazo de vida

y un pedazo de tiempo,

formando en la mente

inmóvil, inerte

el retrato de un hombre.

No el retrato de ayer

ni el de mañana,

el de hoy y el de siempre,

entre diez preciadas rosas

y tres perfumados nardos.

Entre tiernos botones

todavía desabotonados,

que escuchan la historia

de tu largo retrato.

La autora forma parte del taller literario “El tintero de los amorosos” que se reúne todos los viernes en punto de las 5:00 de la tarde en La Biblioteca Pública Samartín.
Los autores de los textos publicados en esta sección son responsabilidad de quien los escribe.

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