La ciencia para todos Fondo de Cultura Económica

La ciencia para todos | OPINIÓN

Enrique Espejo Águila | @El_Eságui | 16 de enero del 2018

En mi infancia/adolescencia, con mi mente lógica y pragmática, tuve una facilidad peculiar con la exactitud de las matemáticas y la explicación por parte de la física a todo nuestro entorno. Mientras que la química escapaba de mi amor pues, todo estaba “ya descubierto”, no encontraba razón para seguir revisando los pasos de otros.

En la universidad, estudiando Ingeniería en computación, logré abandonar por completo la química, me apoyé en la física para mejorar cálculos y profundicé en las matemáticas. Aunque, cálculo avanzado desechó la máxima de las matemáticas (Las matemáticas son exactas) pues solo proponía aproximaciones ante la imposibilidad de conocer con certeza ciertos resultados. Aborrecí las matemáticas: la falta de lógica en algo me afecta profundamente.

En mi carrera, a manera de compensación, encontré una máxima de elegante simplicidad: todo es 0 y 1. Con la combinación de solo esos dos valores se puede llegar al infinito, desde la simple suma de dos números, pasando por esto que ven desde su dispositivo, hasta los grandes avances en inteligencia artificial y redes neuronales, ¡todo con sólo ceros y unos! Me apasioné por la computación y todo lo que conlleva.

Con el transcurso de los años, y mi incipiente amor al conocimiento, fui descubriendo los nuevos avances en física; desde lo macro en el movimiento del cosmos, hasta lo invisible a la vista con los átomos y su composición.

Al inmiscuirme más en cuestiones atómicas resurgió también el interés por la química con nuevo auge, y ahora sí, una razón para su amplio estudio, pero comenzó el debacle de la física: la física clásica, aquella que vemos desde nuestros primeros estudios y la que es capaz de explicar todo nuestro entorno, ¡no sirve para lo sub-atómico! Con ello comenzó a nacer una nueva rama, la física cuántica, y para ella, 0 y 1, no eran estados absolutos: “algo” podría ser 0, 1, o ambos al mismo tiempo. Mi cabeza explotó y comencé a despotricar por semejante blasfemia.

Seguí investigando más, buscaba apoyo audiovisual en internet, asistía a conferencias, leí libros aburridísimos y densos al respecto, pero no encontraba esa clave que me ayudará a comprender la física cuántica, ¡era inadmisible que 0 y 1 no se comportaran como dos únicos valores, y la explicaciones presentadas no era suficientes para mí!

Resignado, en los últimos coletazos por aprender más, en alguna edición de la FIL, vagando por el stand de Fondo de Cultura Económica me topé con Mecánica Cuántica para Principiantes de Shahen Hacyan y… ¿por qué no? Un último intento bien valdría la pena.

¡Señores, resultó el salvavidas que necesitaba!

Mecánica cuántica

No pretendo reseñar el libro o explicar aquí de que va la física cuántica. Nada puedo hacer yo al respecto cuando los físicos de renombre mundial son incapaces de “desembrollar” completamente esta rama de la física. Sin embargo, adentrarnos en su mundo, conocer las bases, ser partícipes de sus avances, sí lo podemos hacer con el debido apoyo.

Es por ello (no precisamente por la física cuántica, ese fue mi acercamiento personal) que quiero recomendarles la serie La Ciencia para Todos, que nació como La Ciencia desde México por iniciativa de Alejandra Jaidar, una investigadora en física de la UNAM, y editada generosamente por el Fondo de Cultura Económica, ha ofrecido, no sólo a la población de México sino de todos los países latinoamericanos, la colección de obras científicas originales más grande de habla hispana desde hace seis lustros.

En poco más 30 años se han publicado (hasta septiembre de 2016) 239 títulos integrados en 11 áreas temáticas: astronomía (23), biología (30), ciencias aplicadas (24), ciencias de la tierra (17), ciencias del mar (16), ecología (14), física (53), matemáticas (9), química (11), salud (20) y varia (22). Un intento de acerca la ciencia, de manera sencilla y clara, al público en general.

Ciencia para todos

En un 2018 que recién inicia, lo cual puede ser un mero simbolismo o formalismo para aprender más o conocer mejor ciertos temas, me pareció un perfecto pretexto para dar a conocer tan gran y ambicioso proyecto. Vivimos una época maravillosa donde dejamos de excusar el asistir a una biblioteca por información, con solo acceder a una conexión de internet tenemos un mar de conocimientos a nuestra disposición: aprendemos nuevos tópicos con videos de animación. Adquirimos nuevas habilidades observando a otros, así estén diametralmente opuestos a nosotros en el planeta. Leemos documentos recién publicados en selectas revistas de poca distribución pero escaneados y compartidos en PDF. Vemos documentales sin esperar un horario específico en un canal en exclusiva, sin importar si es de una gran producción o de algún grupo independiente. Disfrutamos viendo a nuestros Youtuber favoritos haciendo trucos de ciencia, dando demostraciones de cálculo, desmintiendo “conspiraciones”… porque… ¿si ven eso en lugar del ahora cliché de videoblog o gameplays, verdad?

¡Tenemos la Biblioteca de Alejandría, la más grande de su tiempo, o la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, la más completa de nuestro tiempo, ambas unidas, un imponente compendio de información al alcance de un click!.. Y sigue pensándose  que el calentamiento global no existe. Que la tierra es plana o hueca. Que Antártida es un muro de hielo enorme. Se considera al creacionismo como inicio de todo. Se cree que el Gran colisionador de hadrones creará un gran agujero negro que acabará con el mundo… o más recientemente, y a manera personal, “la ciencia no ha demostrado cómo funcionan los imanes, por lo cual queda desprestigiada completamente”… ¡WTF!

Por esas y más controversias, en las que no me quisiera inmiscuir, es que consideré oportuno dar a conocer este catálogo lleno de riqueza en temas y enfoques de un innumerable abanico de obras de difusión científica.

Aunque no estoy ofreciendo a ustedes un producto digital, me parece acertado que sea en papel la entrega de esta obra; la difusión, compartir o acercar a instituciones el material es mucho más sencillo que en un formato que raya en lo ilegal y por el cual, bajo ciertas condiciones, nos podríamos meter en más de un problema. Además, considerando que adquirir estos libros contribuye a estimar una publicación más extensa (el maldito dinero siempre es factor a considerar), bien vale la pena comprarlos y formar nuestra pequeña biblioteca.

Citando a José Sarukhán
“Siempre he presumido —y creo estar en lo correcto— que ninguna comunidad científica ha dedicado más esfuerzos per cápita que la mexicana en la difusión de la ciencia con obras originales escritas para un público general. Ésta es una función social indeclinable para quienes generan nuevo conocimiento por medio del ejercicio de la investigación en todos los campos del conocimiento humano.”

Luego de media docena de libros leídos, la mayoría centrándose en física, física/mecánica cuántica, aún sigo sin comprender que es esa nueva rama de la física. Logré comprender algunos de sus principios básicos, puedo ser partícipe de varias interpretaciones de teorías interesantes, incluso tengo algo de fundamentos para decantarme por una u otra teoría, tanto nueva como las pioneras que aún se sostienen.

Sí, también es verdad que sigo sin entenderla ¡pero ni los propios físicos de profesión la comprenden!

Toca seguir leyendo y aprendiendo más, esperar nuevos descubrimiento y, gracias a los libros de La Ciencia para Todos, puedo decir, parafraseando la película Legends of the Fall, “¿Qué harás con tanta educación? Vivir una vida más plena y rica”.

Como siempre, me despido recordándoles mi blog donde podrán encontrar muchas más reseñas de libros y notas interesantes: Contra el promedio mexicano
También pueden encontrar mis tonterías tanto en Twitter bajo la cuenta @El_Eságui y en Facebook con la fanpage Contra el promedio mexicano
Siéntanse libres de hacerme saber sus comentarios, opiniones, críticas o hasta regaños, al tío Esagui todo eso le interesa para seguir mejorando el contenido.
Nos vemos en la siguiente.

Enrique Espejo es promotor de la lectura y escribe para el blog “Contra el promedio mexicano”
Kiosco Informativo respeta y defiende el derecho a la libre expresión. Las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad de los columnistas.

 

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