martes , 21 julio 2026

La violencia armada empaña el Mundial en Estados Unidos

Por Oscar Miguel Rivera Hernández l 20 de julio de 2026

La máxima fiesta del fútbol se celebró en Estados Unidos, pero mientras el mundo miraba los goles, una realidad paralela y oscura se desarrollaba en las calles. Como periodista, me veo en la obligación de señalar un tema que, aunque incómodo para el país anfitrión, es innegable: la epidemia de tiroteos que ha acompañado al torneo.

La magnitud del problema la revela una organización civil, el Gun Violence Archive, que documenta meticulosamente la violencia armada desde 2013. Sus cifras son escalofriantes. En el periodo que abarca el mundial, del 11 de junio al 12 de julio, se reportaron 107 incidentes con armas de fuego en todo el país, dejando un saldo de 36 muertos y cerca de 90 heridos. No son datos aislados; el informe general de la organización al 17 de julio ya contabiliza 7 mil 35 muertes y más de 13 mil heridos en lo que va del año. Hablamos de 247 tiroteos masivos, 12 asesinatos en masa, y cifras que duelen especialmente: 123 niños de 0 a 11 años fallecidos y 221 heridos; 470 adolescentes muertos y 1,443 lesionados. Esto no es un problema, es una tragedia nacional.

Un análisis más fino muestra que 13 de estos tiroteos ocurrieron en 11 ciudades que son sedes del mundial. Por ejemplo, en San José, California, un tiroteo en una de las “Fan Zones” oficiales del torneo dejó un muerto y un herido grave, aunque las autoridades insisten en que no estaba directamente relacionado con un partido. Pero el mensaje es el mismo: la violencia no respeta ni siquiera el espacio festivo del aficionado. En Kansas City, a pocos kilómetros de la concentración de la selección de Inglaterra, un ataque armado dejó nueve heridos.

Uno de los casos más emblemáticos ocurrió en Los Ángeles, el 5 de julio, después del partido México vs. Inglaterra. Cientos de aficionados mexicanos celebraron en las calles, y en medio de la euforia, se desató una discusión que terminó a balazos. Cuatro personas resultaron heridas, dos de ellas simplemente iban pasando por el lugar. El medio Telemundo reportó que los vehículos hacían donas en la intersección cuando ocurrió el tiroteo. Este no fue un incidente aislado; fue la consecuencia directa de un ambiente donde las armas están al alcance de cualquiera y la tensión se resuelve con pólvora.

Lo más preocupante es la aparente normalización de esta violencia. Mientras la FIFA ha guardado silencio, sin un pronunciamiento oficial sobre la ola de tiroteos que han salpicado su evento estrella, las autoridades estadounidenses sí tuvieron tiempo para emitir alertas de viaje contra México, señalando a Guadalajara por el narcotráfico. La doble moral es evidente. ¿Cómo es posible que un país que promedia más de un tiroteo masivo por día se atreva a dar lecciones de seguridad a otros?

Aquí no se necesitan especulaciones de opositores o «traidores», como suele ocurrir en el debate político de nuestro país. No se trata de echar culpas ni de alimentar narrativas partidistas. Se trata de la evidencia fría y contundente de una nación que se desangra. Un editorial del diario Altuna Mirror de Pennsylvania, uno de los estados sede, publicó; «Nuestra nación sigue enfrentando violencia armada evitable y sin embargo, los legisladores, tanto a nivel federal como estatal, bloquean leyes de sentido común sobre armas de fuego al ceder ante los grupos de presión que promueven las armas. Nadie en Estados Unidos debería temer por su vida debido a la violencia armada y ninguna comunidad debería tener que sufrir el dolor una y otra vez.»

Es importante destacar que esta información no es producto de una conspiración ni de un creador de contenido sensacionalista en TikTok. La fuente es el Gun Violence Archive, una organización que recopila datos de más de 5 mil medios locales y departamentos de policía. Cada incidente está verificado, documentado y enlazado con la noticia original. El problema es que los grandes medios nacionales estadounidenses no les dan el mismo peso a estas historias; las tratan como notas de relleno, como algo cotidiano que ya no sorprende. Y así, la epidemia se vuelve invisible para la opinión pública global, que solo ve el espectáculo del fútbol.

Cuando un creador de contenido en TikTok expuso estos datos, los comentarios fueron predecibles: «Si eso fuera real, estarían los medios, ¿no?». Pero los medios locales sí lo reportan, solo que nadie los agrupa. Nadie muestra el mapa con los 13 tiroteos en las ciudades sede. Nadie conecta los puntos. Ahí radica el valor del trabajo de investigación ciudadana y del periodismo independiente: sacar a la luz lo que los grandes reflectores ocultan.

México tiene sus propios problemas de inseguridad; es innegable. La violencia está vinculada al narcotráfico, pero eso no da derecho a que otros países, con sus propias crisis internas, nos señalen. El gobierno estadounidense emitió alertas de viaje contra Guadalajara, advirtiendo sobre el crimen organizado. Sin embargo, ¿qué hace su propio gobierno para proteger a sus ciudadanos de un problema que ya se cobró más de 7 mil vidas este año? ¿Dónde está la alerta para los turistas que visitan Miami, Chicago o Los Ángeles, ciudades donde los tiroteos son el pan de cada día?

La hipocresía es mayúscula. Mientras la FIFA y los patrocinadores del mundial posan para las fotos de celebración, las ambulancias recorren las calles de Atlanta, donde el 10 de julio un tiroteo dejó tres heridos y un muerto, con tres sospechosos detenidos. En Filadelfia, la violencia armada ha sido una constante durante todo el torneo y en todas estas ciudades, las armas fluyen y la sociedad se acostumbra a vivir con miedo.

Empezando por la FIFA, organismos internacionales hacen oídos sordos. No se trata de politizar el deporte, sino de reconocer que la seguridad de los aficionados es una responsabilidad compartida. Si se exigen estándares de seguridad para los países anfitriones en el sur global, que se exijan también para los del norte.

El gobierno estadounidense debe dejar de mirar hacia afuera para distraer la atención de su propia crisis interna. La violencia armada no es un problema de «otros»; es un problema de todos, y resolverlo requiere voluntad política, no cortinas de humo ni alertas selectivas.

Por incómodos que parezcan estos datos, es importante que se conozcan y los hechos dicen que, durante el mundial de fútbol, mientras en las gradas vibraban los gritos de emoción, con los goles, las calles de Estados Unidos también vibraron, pero con los disparos.

Esa es la realidad: 64 tiroteos en ese periodo y en Guadalajara, que fue señalado por Estados Unidos, ninguno.

Datos basados en el informe del Gun Violence Archive, publicado el 15 de julio de 2026

https://www.gunviolencearchive.org

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