Vianney Nicole Álvarez Fernández | @KioscoInfo | 28 de enero de 2019
La barranca que fue de Gertrudis Quintera, Petrona Manuela y María Asunción de los Remedios, honorables damas que daban alojo y alimentos a los viajeros; corral y pastura a los animales que llegaban a pasar la noche. Eran las respetables dueñas o arrendatarias de esas tierras, donde hoy se levanta el pueblo de Jesús María, Jalisco, al que con razón, se le llamó Barranca de Viudas.
En el pueblo se encontraban los muy famosos y mentados hermanos Montenegro, bandoleros que no tenían piedad, con tal de lograr lo que ellos querían para su provecho; eran muy temidos ya que asaltaban a personas sin importar quién fuera o cuál fuera su situación; era muy violenta la forma en que lo hacían, algunas veces recluían a las personas para torturarlas, hasta que les dieran todos sus bienes económicos, y si tenían, también sus propiedades.
Cuenta la leyenda que un día, a uno de los hermanos Montenegro, se le ocurrió asaltar la casa de La Barranca de las tres hermanas que vivían allí, pero, para que el plan funcionara mejor, ellos tendrían que enamorar a cada una de ellas.
Entonces planearon el día y cómo iban a llegar a la casa de las honorables damas, preparando todo para dejar una buena primera impresión con ellas; se llegó el día acordado, ellos se alistaron, se compraron ropa elegante para ir a verlas y también consiguieron un caballo cada uno de ellos.
Llegaron a la casa y tocó la puerta el mayor de los hermanos; salió Petrona Manuela, ella era una dama muy callada y devota, cuando abrió la puerta quiso cerrarla en ese mismo instante, pero el hermano mayor de los Montenegro, no la dejó y comenzó a decirle que no iban a hacer nada, que sólo querían visitarlas él y sus hermanos, entonces Petrona dejó que pasaran a la casa.
Cuando ellos entraron, las otras hermanas se llevaron también un gran susto, porque no conocían a esos hombres, los hermanos Montenegro, pero Petrona les explicó a María Asunción y a Gertrudis que no hacían nada, que estaba bien y que sólo querían visitarlas, pero ellas con miedo, se acercaron a saludar y se fueron
a su cuarto.
La única que se quedó platicando fue ella con los tres hermanos, entonces, después de tener una larga charla con la hermana Petrona Manuela, se retiraron despidiéndose muy gentilmente y el mayor de ellos, le dijo que pronto volverían.
Pero, al salir de la casa muy enojados, en venganza por la indiferencia, ellos dijeron que iban a pagar muy caro haberlos tratado así, entonces se propusieron idear un plan para desaparecer a cada una de ellas; el hermano menor, se encargó de María Asunción, el segundo, de la hermana Gertrudis y el mayor, de Petrona
Manuela.
El hermano menor, un día que iba María Asunción al río por agua, la tomó y la aventó al río para que se ahogara; los otros dos hermanos, ese mismo día fueron a la casa, al verlas que estaban dando de comer a los animales, las raptaron y las llevaron a su cueva, para torturarlas y finalmente ejecutarlas.
Fue así como los hermanos Montenegro cumplieron su venganza, pero ellos esta vez no salieron victoriosos pues ese mismo día por la noche, se dice que iban los tres con rumbo a otra cueva, pero los espíritus de las hermanas de la barranca de viudas, volvieron para exterminarlos, porque después de ese viaje, no se volvió a saber de su paradero. ¿Leyenda, historia, mito o realidad?…