jueves , 5 marzo 2026
Foto: Emilio Rodríguez Jiménez

Emilio caricaturista: Un trazo rebelde en el “manicomio mundial”

Por: Julio Ríos | 22 de septiembre de 2025

Cuando Emilio Rodríguez Jiménez estudiaba en la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara, recibió una maldición. Resulta que al artista tepatitlense, en una de sus acostumbradas puntadas, se le ocurrió dibujar en el pizarrón a su profesor de derecho penal. El catedrático, además de caracterizarse por ciertas peculiaridades físicas, también era conocido por su pésimo humor. Y no tomó a bien la travesura juvenil, por lo que montó en cólera.

«No sé quién hizo este dibujo, pero una cosa sí les digo: ese grosero, nunca va a ser abogado», auguró. Sus palabras resultaron proféticas. Emilio no ejerció la abogacía. Pero lejos de ser un obstáculo, aquella conjura resultó ser una bendición.

«Fue lo mejor que me pudo pasar, porque me dediqué a mi arte, a la caricatura y a las artes marciales. Tal cual, no fui abogado, pero aquí estoy haciendo lo que amo», rememora en entrevista con Kiosco Informativo.

Aunque él sostiene que lo más importante es conocerse a sí mismo, a Emilio en Tepa todos lo conocen. Se trata de un consumado caricaturista, artista marcial, promotor deportivo y pensador crítico.

Autor de doce libros, creador y editor de la bien recordada revista La Flecha Los Altos y ahora, de un nuevo proyecto: La Chicatana, también es autor de material gráfico como mapas y calendarios. Ha montado 30 exposiciones, la más reciente en Ajijic y su arte ya recorrió países como Holanda, Turquía, Egipto, Japón y Estados Unidos. Y sus cartones han engalanado periódicos de México y el Norte de California. Una historia que comenzó desde que Emilio tuvo uso de razón.

La semilla de la cultura se siembra en el hogar

Aunque los recuerdos son difusos, el humorista gráfico Emilio Rodríguez calcula que comenzó a dibujar a los cinco años de edad. El personaje “Pancho Pantera”, que adornaba los botes de Choco Milk, fue el primero que plasmó Y durante su paso por la escuela siguió imaginando  a través del lápiz.

“Las clases en la primaria y en la secundaria son terribles, ¿no? Nada más es pura memorización y es muy aburrido, no hay no hay nada de lo que busca un niño. Así que toda la primaria me la aventé haciendo dibujos”, relata.

Pero lo más importante en su formación, fue que creció en un hogar donde se cultivaba el arte y los valores. Su padre, José Rodríguez Ruiz, jalisciense incorruptible, formado en la férrea disciplina militar, le enseñó a Emilio y a sus hermanos, el amor por los libros.  Su madre, la maestra María Eddie Jménez Pelayo, quien durante más de 60 años enseñó a leer y escribir a miles de niñas y niños en Tepatitlán, también sembró la semilla de la cultura en su familia. Gracias a esto, Emilio ya había leído entre 50 y 60 libros clásicos cuando entró a la secundaria.

Su pasión por el dibujo persistió en la preparatoria, donde sus compañeros y maestros seguían siendo sus principales personajes. Y en la facultad ocurrió el episodio ya reseñado. Aunque concluyó sus estudios de licenciatura, pudo más la llama del arte que ardía en su corazón.

Trayectoria Profesional en la caricatura y el periodismo

Emilio Rodríguez inició su carrera en revistas locales, tales como Tecpatl, que dirigía Alfonso Gutiérrez, y posteriormente en El Alteño. Años después también publicó caricaturas en el periódico 7 Días. Sin embargo, su proyecto más significativo ha sido la creación de la revista «La Flecha», que imprimía con su hermano Lauro.  El primer número publicado en noviembre de 1992, contaba con un cartón de Martín Corona en su portada.

 “Yo fui de los primeros que comenzó a dibujar a personajes del folklore tepatitlense, como El Sonora, a Martín Corona, al Gúero Lais, a El Figurillas. Luego ya después se pusieron de moda y ahorita hasta los pintan y los esculpen, pero ellos protagonizan mis historias. También divulgamos la ciencia y la cultura y además éramos escaparate para los negocios locales”, explica.

Emilio se encargaba de todo: el dibujo, la venta de publicidad y la gestión para la impresión y subsistencia. La primera época dorada de La Flecha duró desde 1992 hasta el 2000, con otras etapas posteriores. Fue todo un éxito entre lectores y anunciantes.

«La Flecha» se distinguió por su contenido social y su enfoque en la ecología, siendo de las primeras revistas en manejar la importancia de la naturaleza y de la cultura ambiental en Tepatitlán. También se caracterizó por su humor crítico hacia hechos de la vida pública del municipio.

Después de La Flecha, se dedicó a la creación de libros, sumando alrededor de 12 títulos. Uno de los más recordados fue “La Historia de Tepa en Monitos”, en colaboración con el ya finado cronista Francisco Gallegos Franco.

“Después me di cuenta de que necesitaba hacer mis propios libros Porque la gente te pide que seas caricaturista, como me pasó con algunos autores. Quieren que hagas libros en caricatura, pero ellos ponen los textos. Y escribir, no digo que sea fácil, pero caricaturizar implica mucho más trabajo. A veces los escritores —algunos, no todos— creen que lo más valioso es lo que aportaron en letras, y que el dibujo solo acompaña y ya. Eso me pasó hasta que entendí que yo también podía investigar, crear mi propia caricatura, leer, documentarme, porque desde los ocho años, en mi familia, todos leíamos. Así que desde entonces soy autor de todos mis proyectos”, detalla.

Emilio ha divulgando en sus libros, la historia de Tepatitlán, para acercar al pueblo a sus hechos y personajes a través de la efectiva herramienta de la caricatura. 

Otro de los proyectos que ha sido del gusto del público, son los mapas y calendarios, dedicados ya sea a épocas históricas de los municipios, o a la fauna y flora de Los Altos de Jalisco, con un enfoque didáctico en el que la gente aprende sobre cuáles especies habitan en los ecosistemas de la región. “Yo creo que he realizado entre 30 y 40 pósters de ciudades y municipios en Los Altos y Zacatecas”

-¿A qué atribuyes el éxito de tus revistas, de tus libros, de tu labor educativa en la caricatura?

-La imagen es más poderosa que la palabra. La mejor introducción al conocimiento que por ejemplo pueden tener los niños, es con los dibujos, para luego avanzar hacia el texto, una estrategia que fue utilizada en Europa del Norte para educar a la población mediante el cómic.  Y La Flecha fue pionera en Tepatitlán al usar la caricatura para invitar a la gente a leer. Los posters también tienen ese poder gráfico.

La obra de Emilio ha trascendido fronteras, publicando su caricatura educativa durante 9 años en «La Voz», un órgano informativo del norte de California, con un tiraje mensual de 35,000 ejemplares. Estas caricaturas, que abordaban temas de «poetas, de artistas», se distribuían en inglés y español en lugares como Sacramento, San Francisco y ciudades circunvencinas.

Emilio además ha dibujado a personajes de talla mundial, como el prolífico escritor Dante Medina y a Zuro Soto, el «Gaudí japonés», encargado de continuar la Sagrada Familia de Barcelona.  “Una caricatura de Soto, dibujada rápidamente en una servilleta, fue publicada en periódicos de Barcelona, y Soto mismo me buscó en Guadalajara para conocerme y obtener una caricatura más formal”. cuenta.

Caricatura de Emilio publicado en el periódico bilingüe «La Voz», del norte de California 

Otro de sus sellos es el de las exposiciones. Emilio comenzó a presentar sus obras en distintas galerías desde los 18 años, primero en Tepatitlán. Desde entonces, ha realizado entre 20 y 30 exposiciones en ciudades como Tepa, Chapala, Guadalajara y Nuevo Laredo. Su trabajo también ha llegado a eventos internacionales, en Turquía. Egipto, Holanda y Japon.

Estilos y Filosofía de la Caricatura

Emilio Rodríguez distingue dos principales corrientes en la caricatura mexicana: la académica o barroca y estilizada: así como la de trazo sencillo, de los famosos «monos». Esta última, popularizada por dibujantes como Eduardo del Río «Rius», que utilizaba  unas cuantas rayas, pero con expresiones que hacían que el mono, que el dibujo lo hacían tener vida.

“Los caricaturistas académicos despreciaron esta corriente sencilla, llamándolos moneros despectivamente, un término que estos dibujantes adoptaron como bandera. Estrictamente la caricatura sencilla es la verdadera caricatura y  el lenguaje de las imágenes es el lenguaje del inconsciente, la forma de educar a los pueblos. Existen algunos caricaturistas académicos que no pueden hacer lo sencillo, pues están estructurados en tantas cosas y perfecciones que no pueden hacerlo sencillo. Habemos otros, pocos, que podemos manejar ambos estilos. Yo puedo hacer la caricatura académica y también la sencilla”

Lamenta que los caricaturistas sean una «especie en peligro de extinción» en México, pues actualmente solo hay unos 12 o 14 caricaturistas de nivel. Con orgullo, se incluye en este selecto grupo, mencionando a «Trino», «Jis», «Falcón» y «Qucho» como «moneros» que dominan su arte.

En el lápiz de Emilio Rodríguez coexisten, con una maestría excepcional, dos almas aparentemente opuestas de la caricatura: el de la caricatura barroca y estilizada’ y el mono simple y gracioso.

“Si… lo que dices coincide con lo que a mi lo que me han comentado, que mi distinción radica en que soy de los muy poquitos, muy raros, que manejan ambos estilos: la caricatura académica y el mono sencillo”, cita.

Deportista y Promotor de Artes Marciales

Además de su faceta artística, Emilio Rodríguez es un destacado atleta y promotor.. Su padre, José Rodríguez, lo involucró en el deporte y comenzó a practicar las artes marciales a los 12 años. Tras aprender lo básico de un Cinta Negra, comenzó a dar clases a amigos, demostrando su facilidad natural para esta disciplina. En Guadalajara, se unió a una escuela de Tang Soo Do, el sistema de Chuck Norris, con quien incluso tiene fotografías.

A los 19 años fundé mi primera escuela de artes marciales en Tepatitlán alrededor de 1979. Competimos en torneos nacionales e internacionales, enfrentándome a Óscar Mendiola, el primer campeón mundial de México”, narra con una sonrisa.

Su dojo, primero en una esquina modesta de Tepatitlán, se convirtió en un crisol de talentos, abriendo las puertas del taekwondo y luego del boxeo olímpico al pueblo, sin distinción de apellidos o clases sociales. El prestigio de su escuela los llevó a ser invitados a torneos internacionales. Por ejemplo viajaron a Corea convocados por el gobierno de aquella nación asiática para participar en los Trex Games del 2008.

 “Ya en 2012 comienzan los entrenamientos del equipo de exhibición de Tae Kwon Do en la escuela un servidor, con sus entrenadores Yeshuah Rodríguez y Héctor González Díaz. El resultado fue de  En taekwondo mis alumnos lograron tres bronces mundiales en las Olimpiadas infantiles y cinco oros en el campeonato Panamericano en la ciudad de Querétaro llevado a cabo el 22 y 23 de septiembre de 2013”

Los campeones de oro fueron los alumnos César y Juan Manuel Reyes Fernández, Adrián Hernández García, John A. Cruz Cuevas y Marlene Vázquez.

Emiilio también se ha destacado como promotor del  deporte. Particularmente del Tae Kwon Do y el box olímpico.

Emilio también fue clave en el desarrollo del pugilismo en Tepatitlán con el entrenador David Piñón Salinas, lo que llevó a la obtención de medallas olímpicas a nivel México en categorías infantiles y juveniles.

El caricaturista e impulsor del deporte reconoce el apoyo que en su momento recibió de la presidenta municipal Cecilia González, pues durante su administración se construyeron las instalaciones de artes marciales y boxeo en la unidad deportiva, gracias a los logros y eventos que él y sus alumnos traían.  Varias voces han sugerido que estas instalaciones lleven el nombre de Emilio debido a su innegable contribución.

Proyectos actuales y futuros

Actualmente, Emilio se dedica a la creación de pósters educativo-culturales, apoyado por empresas y profesionales locales. Entre sus proyectos se encuentran representaciones en caricatura de «La Nueva Galicia en el siglo XV» y «La Cristiada».

“Ahora estoy trabajando en  mucha obra que retrata los paisajes, fauna y flora de la zona en el siglo XX, buscando generar conciencia sobre lo que se ha perdido”, apunta el humorista gráfico.

Su proyecto más inmediato es el lanzamiento de una nueva revista llamada «La Chicatana», nombre sugerido por su maestro y amigo José Guadalupe Ríos Córdoba.

“Esta revista tendrá humor, pero su objetivo principal es crearnos un pensamiento crítico en la gente, porque entre tanta negatividad que hay en el mundo, pareciera que estamos en una hipnosis colectiva. Es tiempo de despertar como sociedad con los mejores valores que puedan sacarnos adelante”.

Revista La Chicatana. Nuevo proyecto editorial del humorista gráfico tepatitlense. 

No cabe duda que Emilio Rodríguez es una figura «icónica» en Tepatitlán. Pero él no busca estatuas ni medallas, ni anhela cargos políticos. Su verdadera recompensa reside en la contribución constante a una sociedad más sana.

«Lo mío es el arte, lo mío es la belleza, sí, lo mío es pues vivir la vida, ¿no? Yo no tengo más que palabras de agradecimiento por el apoyo de la población de Tepatitlán y de mis amigos y alumnos y los patrocinadores que me han respaldado a través de los años. Trabajo con la convicción de que el arte, la cultura y el deporte son los cimientos verdaderos y más sólidos de un pueblo libre”, reflexiona.

Cuando Emilio se retiró del café en el que nos encontramos, me surgió una reflexión. Hay muchas personas que califican de locos a los artistas, pero la realidad es que el verdadero manicomio es el del supuesto mundo normal, donde la gente se constriñe a empleos que exigen disciplina y sacrificio, que sirven únicamente para enriquecer a las grandes compañías mientras las personas comunes ven nublarse sus ilusiones.

Por eso dedicarse a la caricatura como lo hace nuestro personaje, no es nada sencillo. Se trata de enfrentar a una lógica capitalista que se empeña en encerrar a las personas en rutinas grises. Al tomar mi taza de café, reflexioné que frente a ese sistema que se empeña en convertir a las personas en borregos, Emilio es y ha sido un indómito. Y por ello su obra es un auténtico trazo rebelde en medio del manicomio mundial.

Check Also

Reconocen a operador del transporte público de Tepa, como «Conductor Modelo»

Staff Kiosco Informativo | 28 de febrero de 2026 Tepatitlán de Morelos, Jalisco.— La constancia, …