Staff Kiosco Informativo I 06 de junio de 2026
TEPATITLÁN, JAL. — El premio para la afición de Tepatitlán tras ver a su equipo coronarse campeón de la Liga de Expansión MX será quedarse sin futbol profesional por tiempo indefinido. Todas las señales apuntan al desmantelamiento del cuadro azulgrana.
La primera alerta llegó desde el banquillo. El director técnico Gabriel “Místico” Pereyra terminó su relación contractual con el club. A través de sus redes sociales oficiales, el Tepatitlán FC informó que, de común acuerdo, el estratega decidió separarse del “equipo del pueblo”. Versiones de medios especializados señalan que su nueva misión será dirigir al Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Incluso de manera extraoficial se sabe que algunos de los jugadores ya están siendo negociados para ser trasladados a otros equipos.
La segunda señal fue más sutil, pero igual de dolorosa. El club publicó un agradecimiento a sus patrocinadores en redes sociales. La redacción, sin embargo, tenía un sabor amargo a despedida. Así lo interpretó gran parte de la afición alteña, que inundó la publicación con mensajes de incertidumbre y tristeza.
El plan B que no fue
De forma extraoficial trascendió que un grupo de empresarios locales, encabezados por Mario Gómez, director general de Pacífica, buscaban evitar que la ciudad se quedara sin futbol. La estrategia era adquirir alguna de las franquicias que se encuentran en el limbo dentro de la misma Liga de Expansión, como Irapuato o Alebrijes de Oaxaca.
No obstante, los altos costos para comprar dichos cupos volvieron inviable la inversión. El rescate financiero no se concretó y la plaza quedó a la deriva.

Un guion que se repite en el futbol mexicano
Lo que vive Tepatitlán no es nuevo. Recuerda a La Piedad en la época de “Valente” Aguirre durante la década de los 90, o al más reciente caso de Cafeteros de Tapachula. Equipos campeones que, por temas administrativos y económicos, ven truncada su continuidad y dejan a su afición con el corazón roto.
Hasta el momento no existe información oficial por parte de la directiva. Sin embargo, los movimientos en el cuerpo técnico, el tono de las comunicaciones y la fallida negociación de los empresarios locales dibujan un escenario pesimista.
El silencio en el Tepa Gómez
El Estadio Gregorio “Tepa” Gómez, que hace apenas unas semanas vibró con el grito de campeón, hoy luce en silencio. Las gradas que despidieron a Pereyra como un héroe podrían no volver a ver rodar el balón profesional en mucho tiempo.
El futbol, dicen, da revanchas. Pero también cobra facturas. Y hoy, la afición azulgrana paga una que no firmó: celebrar un título con la certeza de que mañana no habrá partido.
Si el Tepa muere, no lo hace en la cancha. Lo hace en un escritorio, entre números que no cuadraron y promesas que se llevó el viento. Queda el recuerdo de un equipo que fue del pueblo, que ganó para el pueblo, y que el pueblo no pudo salvar.
Por confirmarse en las próximas horas el futuro oficial de la franquicia.









