jueves , 30 julio 2026
Logo
Logo

Del body count al algoritmo del amor: La trampa de cuantificar nuestras relaciones en TikTok

Por: Juan Martín Flores Almendárez & Vanessa Jaramillo Barajas

Si has abierto TikTok en el último año, es prácticamente imposible que no te hayas topado con algún influencer —micrófono en mano y tono de superioridad moral— preguntando a transeúntes por su body count (el número de personas con las que han tenido relaciones sexuales). O tal vez tu algoritmo te haya recomendado a un «coach emocional» explicando con voz pausada la «regla del 3-3-3»: tres días para saber si le gustas, tres semanas para salir juntos y tres meses para saber si es el amor de tu vida.

Lo que a simple vista parece entretenimiento inofensivo o consejos de vida bienintencionados esconde un fenómeno social preocupante: la aceptación ciega de dogmas de fe digitales para navegar la complejidad de las relaciones humanas.

La cuantificación del deseo y la cultura de la auditoría afectiva

El concepto del body count no es nuevo, pero la hipervisibilidad que le otorgan las plataformas digitales ha transformado una métrica íntima en un juicio de valor moral y un indicador de «capital relacional». En la narrativa dominante de TikTok, un número alto o bajo se utiliza para catalogar a las personas —con un sesgo de género históricamente desproporcionado hacia las mujeres— como «aptas» o «no aptas» para una relación seria.

Esta obsesión por medir y categorizar la experiencia sexual responde a lo que la socióloga Eva Illouz (2019) denomina la mercantilización de los afectos. Al reducir la historia afectiva de un individuo a un simple dígito, eliminamos el contexto, la madurez, el consentimiento y el aprendizaje. Se nos invita a juzgar a una pareja no por quién es hoy, sino por un historial cuantitativo, convirtiendo la intimidad en una auditoría personal.

El problema de tomar estas afirmaciones como certezas absolutas es que distorsionan la salud sexual e interpersonal. Diversos estudios en psicología de los afectos señalan que la satisfacción relacional y la estabilidad de pareja dependen de variables como la comunicación asertiva, la empatía y la resolución de conflictos, y no del historial de parejas previas (Busby et al., 2021). Creer que un número define la fidelidad o la valía de alguien es abrazar un dogma pseudocientífico sin sustento.

La ilusión del control: Fórmulas matemáticas para el amor

Por otro lado, la «regla del 3-3-3» y otras fórmulas similares (como la regla de los tres meses o los test de compatibilidad en tendencia) prometen algo muy tentador para la juventud contemporánea: certidumbre. Vivimos en una época marcada por la incertidumbre social, económica y emocional. En este escenario, la idea de que puedes «matematizar» el comportamiento humano para evitar el dolor o el rechazo resulta sumamente atractiva.

Sin embargo, las relaciones interpersonales no funcionan como algoritmos. Aplicar plazos fijos e inflexibles para medir el afecto crea una falsa sensación de control que suele derivar en dos escenarios igualmente nocivos: la ansiedad por desempeño (evaluar si la otra persona «cumple la cuota» del día o del mes) o el descarte prematuro de vínculos valiosos que simplemente llevan un ritmo distinto.

Como advierten investigadores en comunicación digital, la brevedad de los formatos tipo Reels o TikTok exige simplificar al máximo conceptos complejos de la psicología para hacerlos virales (Vermeulen & Van den Bulck, 2023). El problema surge cuando esa simplificación se consume sin filtro crítico y se traduce en dogmas de fe que rigen la vida afectiva real.

El peligro del «dogma algorítmico»

¿Por qué resulta tan fácil caer en esta trampa? Las redes sociales operan bajo sesgos de confirmación y cámaras de eco. Cuando miles de comentarios validan un video que dice que «si tiene un body count mayor a, no sirve para nada» o «si no te busca en días, no le interesas», la mente humana tiende a asumir que existe un consenso científico o social sobre el tema.

Esta «dogmatización» de la red neutraliza el pensamiento crítico. La juventud, en su búsqueda legítima de orientación en un mundo hiperconectado, pero a menudo solitario, termina sustituyendo la introspección y el diálogo directo por plantillas estandarizadas. Se prefiere consultar al buscador de TikTok antes que tener una conversación incómoda pero honesta con la pareja.

Hacia una alfabetización afectiva y digital

No se trata de demonizar las redes sociales ni de negar que en ellas existe contenido divulgativo de valor. El verdadero desafío está en la alfabetización crítica. Debemos entender que la psicología popular de redes sociales suele vender respuestas empaquetadas para preguntas que requieren paciencia, contexto y autoconocimiento.

El amor y las relaciones humanas son intrínsecamente caóticos, impredecibles y heterogéneos. No hay número de parejas previas que garantice la madurez de una persona, ni hay calendario de tres días o tres meses que asegure que una relación será duradera.

La próxima vez que un video de 30 segundos pretenda explicarte cómo funciona el amor o cuánto vales según tu pasado, recuerda: el algoritmo está diseñado para capturar tu atención y monetizar tus inseguridades, no para enseñarte a construir vínculos sanos. La verdadera madurez emocional empieza cuando apagamos la pantalla y nos atrevemos a conocer al otro sin números, sin reglas fijas y sin prejuicios.

Conclusión.

Más allá de la anécdota o de la moda pasajera, esta fiebre por cuantificar y estandarizar los afectos nos confronta con una pregunta incómoda: ¿nos estamos volviendo incapaces de habitar la incertidumbre que conlleva el encuentro con el otro?

Si dejamos que un algoritmo dicte los tiempos de nuestros vínculos y que un número defina nuestro valor o el de los demás, no solo erosionamos la empatía, sino que renunciamos a la riqueza del descubrimiento genuino.

 Tal vez sea hora de preguntarnos si estas «reglas de TikTok» son realmente una guía para protegernos del desamor, o si, por el contrario, se han convertido en el síntoma de una sociedad que prefiere la seguridad de una fórmula matemática antes que la valiente vulnerabilidad de amar. La conversación, como la vida afectiva, queda abierta.

Referencias Bibliográficas (APA 7.ª edición)

  • Busby, D. M., Willoughby, B. J., & Carroll, J. S. (2021). Quantifying intimacy: Sexual history and its mythologies regarding relationship stability and satisfaction. Journal of Sex & Marital Therapy, 47(4), 345–359. https://doi.org/10.1080/0092623X.2021.1882341
  • Illouz, E. (2019). The end of love: A sociology of negative relations. Oxford University Press.
  • Vermeulen, A., & Van den Bulck, J. (2023). Pop-psychology on short-video platforms: Algorithm-driven relationship advice and its cognitive impact on young adults. Computers in Human Behavior, 142, Article 107680. https://doi.org/10.1016/j.chb.2023.107680

Check Also

Yahualica modernizará su planta potabilizadora para garantizar agua de calidad

Staff Kiosco Informativo l 29 de julio de 2026 Yahualica de González Gallo.- Después de …