Por Claudia Franco González* | 26 de mayo de 2026
Yo caminé esas calles. Antes de ser regidora, fui estudiante de la Preparatoria Regional y del CUAltos, como tantos jóvenes de Tepa. Conozco de memoria el trayecto del camión a la escuela: las cuadras sin luz, las esquinas donde uno aprieta el paso sin saber bien por qué, esa sensación de que llegar a clases no debería costar tanto.
Hoy soy mamá, y esa misma ruta que yo hacía la hacen ahora hijos e hijas de tantas familias de Tepa. Pero quiero decir algo claro: esto no es solo un tema de papás. Es de cualquiera que recuerde lo que es ser joven en esta ciudad y querer llegar a salvo. De los estudiantes que hoy caminan esas mismas banquetas. De todos los que creemos que la seguridad no debería ser un privilegio.
Hace unas semanas, estudiantes del CECyTE, de la Prepa Regional, de CUAltos y de la Federación de Estudiantes de la UdeG me entregaron un oficio. No venían a pedir un favor. Pedían algo que debería ser un derecho básico: caminar seguros a su escuela. Describían lo que muchos conocemos pero habíamos dejado pasar: calles oscuras alrededor de los planteles, banquetas que no existen, lugares donde saben que no deben detenerse.
Leí su carta y me quedó clara una cosa: cuando los jóvenes se atreven a proponer una solución, lo menos que podemos hacer los adultos es escucharlos. Así que no les respondí con promesas. Los senté en una mesa de trabajo, frente a los regidores y a las dependencias del municipio. No como público: como participantes. Ellos propusieron, corrigieron, sumaron. Y de ahí salió una iniciativa más fuerte de la que yo sola hubiera redactado.
En el cabildo lo dije con todas sus letras: este tema no tiene color ni bandera. Cuando se trata de la seguridad de nuestros jóvenes, no hay partido que valga, no hay oposición ni mayoría. Por eso la iniciativa se aprobó por unanimidad: todas las fuerzas del Ayuntamiento lo entendieron igual.
¿Y qué fue lo que aprobamos? Un consejo donde gobierno, escuelas, estudiantes, padres de familia, empresarios y sociedad civil se sientan juntos a resolver un problema concreto: que los caminos alrededor de las escuelas sean seguros. No es una dependencia nueva. No cuesta un peso más. Con esto, Tepatitlán se vuelve el primer municipio fuera de la zona metropolitana de Guadalajara en tenerlo. El primero de Los Altos.
Sé que esto no resuelve todo. La inseguridad tiene raíces profundas y un consejo municipal no va a cambiar el país. Pero también sé que cuando un joven puede caminar tranquilo a su escuela, y una familia deja de rezar cada mañana por su seguridad, algo cambió. Y ese algo empieza con una banqueta completa, con una lámpara que sí enciende, con un cruce peatonal donde debe estar.
Ahora viene lo más importante, que es también lo más difícil: que funcione. En las próximas semanas instalaremos el Consejo y empezaremos con las primeras rutas. Les pido que no me crean por lo que digo hoy, sino por lo que vean después. Así debería ser siempre la política: con resultados que se puedan tocar.
Los caminos seguros no son un lujo. Son una deuda que teníamos con nuestros jóvenes. Y en Tepa, gracias a unos estudiantes que se atrevieron a alzar la voz, ya empezamos a pagarla.
*Regidora, Presidenta de la Comisión de Movilidad