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El mercado municipal de Yahualica; memoria viva en cantera rosa

Por Oscar Miguel Rivera Hernández | 07 de septiembre de 2025

Yahualica de González Gallo no es solo un nombre en el mapa de Jalisco; es un pueblo donde la historia se palpa en sus calles empedradas y se admira en sus edificios de cantera rosa, un material que le da una identidad cálida y perdurable. Entre estos edificios emblemáticos, el Mercado Municipal se erige no solo como un centro de abasto, sino como el corazón que ha latido al ritmo de la vida comercial y social del pueblo por más de siete décadas. La historia de este ícono, como bien lo documenta el Profesor Elías Sandoval Loza, Cronista Municipal de Yahualica, es la crónica viva de una comunidad que ha crecido y evolucionado sin perder sus raíces.

Para entender la importancia del mercado actual, es necesario remontarse a los orígenes mismos de Yahualica. Según los estudios del Profesor Sandoval Loza, la región fue habitada en tiempos prehispánicos por los tecuexes, un grupo indígena que supo resistir tanto a aztecas como a españoles. Aunque existía un pequeño asentamiento en lo que hoy es la presa «El Estribón», el cronista señala que no hay evidencia de que estos grupos tuvieran un tianguis o plaza de intercambio formal en ese lugar específico.

El verdadero germen del comercio organizado en Yahualica se encuentra en la época colonial. De acuerdo con la investigación del Profesor Sandoval Loza, después de la fundación del pueblo en el siglo XVI y su nombramiento como San Miguel de Yahualica en 1637, el intercambio de mercancías, productos agrícolas y artesanales se realizaba de manera informal alrededor de la plaza principal, a espaldas del antiguo templo parroquial y bajo la sombra de los portales del lado oriente. Este tianguis al aire libre fue durante siglos el lugar donde los habitantes se proveían de lo necesario y donde se tejían las noticias del día.

La transformación radical de esta tradición comercial llegó en la década de 1940, impulsada por la visión de uno de los yahualicenses más ilustres: el Licenciado José Jesús González Gallo. Abogado, gobernador de Jalisco entre 1947 y 1953, senador, diputado y, sobre todo, un benefactor comprometido con su tierra natal. El Profesor Sandoval Loza relata que fue el mismo González Gallo quien, viendo la necesidad de modernizar la villa, convenció a las familias propietarias de las casas que se ubicaban en el solar actual del mercado para que vendieran sus propiedades. Su dream era claro: dotar a Yahualica de una infraestructura digna que incluyera un mercado formal que centralizara el comercio y mejorara las condiciones de higiene y orden.

La construcción, inauguración y características

El proceso de construcción marcó una época de transición. Como apunta el Cronista Sandoval Loza, hacia 1950, mientras se edificaba el nuevo mercado, la actividad comercial se trasladó de manera provisional a un lote baldío ubicado donde hoy se encuentra la Farmacia Guadalajara. Este dato, aparentemente menor, es crucial para entender la dinámica de crecimiento que vivía el pueblo.

Finalmente, el día 14 de septiembre de 1952 llegó la inauguración oficial. El Profesor Sandoval Loza hace especial hincapié en este evento, ya que fue el propio Gobernador González Gallo, en un gesto que simbolizaba su profundo apego a su tierra, quien cortó el listón. Una placa conmemorativa, colocada arriba de la puerta noreste de ingreso al mercado, sigue dando fe de aquel momento histórico. El acta oficial del establecimiento del edificio, se supone, se conserva en el archivo de la Presidencia Municipal.

Entregan útiles escolares a estudiantes de Yahualica

El diseño del nuevo mercado fue toda una marca de la era gallista. Según la descripción del Profesor Sandoval Loza, el estilo elegido fue el neocolonial, una elección arquitectónica que buscaba harmonizar con el carácter histórico del pueblo mientras se adoptaban técnicas modernas. La construcción se realizó con ladrillo tabique, varilla y cemento, pero fue el elegante chapeo en cantera rosa lo que le dio su sello distintivo y lo integró visualmente al paisaje urbano de Yahualica.

El mercado de 1952 no era idéntico al que conocemos hoy. Uno de los datos más coloridos que comparte el Profesor Sandoval Loza es que originalmente, el patio central estaba descubierto. En su centro, se erigía una hermosa y funcional fuente de cantera, que servía como punto focal y aportaba frescura al ambiente. Sin embargo, el progreso trajo consigo nuevas necesidades.

Durante el período del presidente Municipal Sr. Ignacio Álvarez Gómez (1976-1978), se tomaron decisiones pragmáticas para modernizar el espacio. El Cronista explica que, principalmente por cuestiones de higiene y para proteger a locatarios y clientes de la lluvia y el sol, se tomó la decisión de cubrir el patio central con una estructura de lámina especial. Esta intervención, si bien necesaria, implicó el retiro de la fuente de cantera, cambiando para siempre la fisonomía interior del lugar.

El éxito y la creciente demanda comercial pronto hicieron evidente la necesidad de expandirse. El registro histórico del Profesor Sandoval Loza detalla que, durante el gobierno del Lic. Flavio Romero de Velasco (1977-1983), se inició la construcción de un nuevo mercado anexo, localizado al sur del original, con una calle de por medio. Este nuevo edificio fue inaugurado en el año 1980, siendo presidente municipal el Sr. Miguel Ángel García González, aunque, apunta el cronista, no estaba completamente terminado en ese momento. Casi cuatro décadas después, en 2017, durante la administración del Sr. Alejandro Macias Velasco, este mercado anexo recibió una profunda remodelación que incluyó un chapeo general de cantera, unificando su estética con la del edificio hermano y asegurando su conservación hasta la actualidad.

Pero la verdadera esencia del mercado nunca ha estado solo en sus paredes de cantera, sino en la vibrante vida humana que lo habita. Por sus pasillos han desfilado personajes que se han convertido en leyenda local, amalgamando su propia historia con la del edificio. Uno de los más coloridos y recordados fue el autodenominado “Doctor Misterio”.

Según relata el Profesor Sandoval Loza, este personaje llegó en 1979 procedente de Uriangato, Michoacán, y se instaló en el mercado durante varios años. Afirmaba haber estudiado «fisioterapia elemental y medicina oculta en el libro de Samael«, declarándose médico gnóstico cuya práctica se basaba en textos gnósticos franceses del siglo XIX. Lejos de la imagen de un curandero tradicional, el Doctor Misterio era un hombre bien vestido, siempre con saco y corbata, de humor jovial y que animaba el ambiente cantando a capela canciones de todo tipo.

Su vida fue tan singular como su personaje: padre soltero de quince hijos con diferentes mujeres, varios de ellos hoy profesionistas; fue comerciante ambulante y llegó a amasar una pequeña fortuna que se esfumó entre vicios y préstamos no pagados. Así, encontró su último oficio recetando y curando con hierbas, hasta convertirse en una figura entrañable y muy conocida para generaciones de yahualicenses hasta su muerte en 2023. Su historia es un fiel reflejo de cómo el mercado ha sido un refugio y un escenario para personalidades únicas que le imprimen carácter.

Fotos de aproximadamente 1960.

La gastronómica y sus guardianes

La verdadera alma del mercado municipal de Yahualica late en sus puestos de comida, que ofrecen un mosaico de sabores, aromas y tradiciones que seducen a cualquier visitante. Como bien lo atestigua el Profesor Sandoval Loza, la oferta es amplia y variada, un auténtico banquete donde se olvidan las dietas y se sucumbe ante la tentación.

El recorrido culinario es un viaje por la cocina jalisciense. Se inicia con los platillos fuertes, que consisten en la exquisita birria de borrego, emblema de la región, el reconfortante menudo sabatino y los irresistibles tacos al pastor y adobada. El aire se impregna con el aroma del chorizo friéndose y de las gorditas rellenas de diferentes guisos, ya sea fritas en comal con manteca o al vapor.

Pero la creatividad y tradición yahualicense brillan en sus botanas únicas. La especialidad son las ensartas, una verdadera obra de arte culinaria. Se trata de veinte piezas de tacos o tostadas doradas, unidas con un hilo a modo de rosario, que se venden listas para ser preparadas. Se adornan con lomo, pierna, panela, cueritos, oreja, trompa y patas de cerdo en vinagre, y se aderezan con lechuga o repollo fresco y una variedad de salsas de jitomate y picante. Esta misma mezcla de sabores ácidos y picantes se encuentra en las botanas de cuero, trompa, oreja y patas de cerdo, así como en los nopales y papas en vinagre, que a menudo se sirven sobre una tostada de harina creando un bocado crujiente y delicioso.

El viaje no estaría completo sin el dulce final. La dulcería del mercado es un tributo a la confitería tradicional: dulce de leche quemada, jamoncillo de leche con canela, cajetas de membrillo y de leche, y el cubierto de camote, calabaza, biznaga y chilacayota. Los garapiñados y el alfajor proveen el toque final para este festín.

Sin embargo, el producto rey, el que lleva el nombre de Yahualica al mundo, es el chile de árbol. El cronista destaca que aquí los visitantes encontrarán expendios de más de 30 marcas de salsas picantes elaboradas con este chile, además de poder adquirir el chile Yahualica, que obtuvo su Denominación de Origen en 2018 y es considerado el mejor del mundo, ya sea embolsado o a granel.

Detrás de esta abundancia gastronómica están familias que por generaciones han sido guardianes de estos sabores. Apellidos como Mora, Álvarez, Lizardi, Quezada, López, Ríos, Gutiérrez, Mejía, Carbajal, González, Macías, Pérez, Vázquez, Íñiguez y Molina son sinónimo de tradición en el mercado, con locatarios que superan los 40 años de servicio, tejiendo una red de confianza y calidad que se transmite de padres a hijos.

A lo largo de más de siete décadas, y afortunadamente, como destaca el Profesor Sandoval Loza, el Mercado Municipal ha eludido incidentes graves para consolidarse como el corazón gastronómico y social del municipio. Es mucho más que un lugar de transacciones; es un símbolo de la identidad yahualicense, un espacio donde la visión modernizadora del Lic. 

González Gallo se materializó, donde personajes como el «Doctor Misterio» escribieron su peculiar historia y donde familias enteras han forjado su legado sobre mostradores llenos de sabor.

Hoy, sigue siendo el lugar donde los aromas del chile de árbol, la birria y las especias se entrelazan con la historia, manteniendo viva la herencia de un pueblo, un relato preservado gracias a la dedicación de cronistas como el Profesor Elías Sandoval Loza.

Visitar este mercado es, en definitiva, vivir una experiencia profundamente satisfactoria y esencial para comprender el alma de Yahualica.

Profesor Elías Sandoval Loza, Cronista de Yahualica

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