Foto: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

El protagonismo de Madrid acompañado de la sombra catalana | ESPECIAL

Víctor Rivera@Victor_Rivera_S  | 05 de diciembre de 2017

Cuando un joven le dijo a Jordi Sierra i Fabra que no tenía una pregunta sino tres, el escritor español de origen catalán vaciló con él por querer acaparar el espacio. La tercera pregunta pareció un poco incómoda, el mismo Jordi tuvo que decir luego de su respuesta que se dejara de hablar de política, casi a manera de súplica.

El chico preguntó qué cuál era su opinión sobre el movimiento independentista de Cataluña. La respuesta tardó unos segundos, pero fue contundente. Sierra i Fabra se dijo español, pero antes que todo catalán: “Lo que pasa en Cataluña no es sólo lo de ahora, el partido de Mariano Rajoy (presidente de España) es fascista con una careta. El conflicto va para largo, lo resumiré de forma fácil, yo me siento español, pero quiero ser español por decisión, no por cojones. Yo no soy independentista, pero me están obligando a serlo”.

De seguro Jordi Sierra i Fabra sabía que en algún momento de su visita a México para participar en la edición 31 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) le harían esa pregunta. Era uno de los pocos que visitaron la fiesta de las letras con la esencia de lo catalán cicatrizada hasta el apellido. Tal vez, desde que venía en el avión pensó la respuesta, quizá nunca imaginó que sería en un encuentro con jóvenes de la Preparatoria de El Salto, donde hablaría del tema que imputa en corrupción y una decisión de carácter totalitario a un tal M. Rajoy, mismo que gran parte del país ibérico sigue debatiendo si se trata de una eme de Mariano, misma que señalaría al mandatario que el 1 de octubre pasado mandó a la Guardia Nacional a responder con violencia e imposición un referéndum en el que Cataluña buscaba medir a través del sufragio si sus habitantes querían independizarse de España. Sierra i Fabra lo dijo un par de ocasiones más: “Yo no creo en las fronteras, me gusta pensar en la libertad del humano y su pensamiento, pero lo que está pasando allá nos despierta una extraña defensa”.

Madrid llegó a la FIL de Guadalajara con una delegación rica en música, letras y cultura. Sin embargo, lo más emblemático fue el viejo simbolismo del oso y el madroño que se encontraba a pequeña escala al lado de una plataforma cilíndrica color negro con un rótulo de letras en blanco que rezaba “Madrid Ganarás la luz”. Por dentro era una plazoleta resplandeciente. Algunas voces decían que la oscuridad de la parte exterior invitaba a las entrañas del pabellón para descubrir la oferta editorial del país europeo. Otros rumoraban que dentro era una pequeña escala de una plaza de toros, mientras que los más coloquiales calificaron al punto de reunión como un “Rotoplás”, aludiendo a la marca de tinacos.

Francisco de Blas, gestor cultural, declaró al diario El País que el objetivo de la delegación madrileña era la de crear un puente para la lengua española entre Madrid y América Latina. También dijo que la misión fue la de replantear, renovar y rejuvenecer la imagen de la ciudad ibérica en México. En pocas palabras, De Blas explicó que lo que buscan es eliminar todos los estereotipos y crear nuevos, dejar de lado concepciones anclas.

Parte de las actividades que ponían a Madrid como centro de la discusión abordaban elementos artísticos y posturas basadas desde el arte contemporáneo. No se simbolizaba a la capital española por el toro de Osborne, por el Real Madrid o por el Río Manzanares. Se habló poco de la dictadura de Franco y en muy escasos escenarios se acarició el tema del separatismo…

Fernando Savater se presentó el lunes 27 de noviembre en el Auditorio Juan Rulfo. Luego de responder diversas preguntas sobre la vida –como buen filósofo— y adjetivarse como un profesor universitario, Savater recibió la pregunta de un adolescente sobre su postura ante el separatismo.

Como un comerciante de letras y pensamientos dijo que lo que podría decir de manera primaria es que leyeran el libro que recientemente está presentando: Contra el separatismo (Grupo Planeta, 2017), un texto que pretende ser un golpe a la sinrazón de las divisiones políticas –según palabras de la propia editorial—, pero a palabras del autor, su opinión versa en que: “el separatismo no es una opinión política o un ensueño romántico, como puede ser el nacionalismo, sino una agresión deliberada, calculada y coordinada contra las instituciones democráticamente vigentes y contra los ciudadanos que las sienten como suyas”. En el evento se limitó a referirse a la libertad, misma de la que dijo: “nosotros podemos elegir la libertad, pero no las circunstancias…”.

Durante el transcurso de la Feria un grupo de personas expresaron su apoyo a la independencia catalana en una manifestación de ideas pacífica, con despliegue de pancartas. El símbolo de la hispanidad estaba inmerso entre la luz y las sombras y Madrid figuró como una ciudad contemporánea abierta a las ideas. Sin embargo, poco se abordó el tema catalán. Tal vez, porque luego de éste, Euskadi hubiera demandado su propio espacio contra el ser Español o no.

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