El día en que “Chente dos” se quedó sin corona | CRÓNICA

Eduardo Castellanos | @edcastellanos

27 de septiembre del 2016.- Desde hace algunos años, Rafael Franco Morones, mejor conocido como “Chente dos” ha obtenido siempre el primer lugar a la mejor interpretación de música mexicana. Pero no esta vez.

Uno de los eventos más esperados del año por algunos tepatitlenses es el famoso Concurso de aficionados que se realiza año con año en la Ciudad de Tepatitlán para celebrar las Fiestas Patrias. Este 2016 no fue la excepción. Veinte participantes se habían anotado previamente para participar en la competencia.

Como requisito para la inscripción, los concursantes eligieron la pieza que interpretarían con mariachi en vivo. Todos debían estar una hora antes del certamen para el sorteo de  turnos para cantar, entre ellos estaba nuevamente, Franco Morones, “El Chente dos”, como le gusta que lo llamen.

Entre los participantes estaba también una chica que había llegado desde el vecino municipio de Acatic. Ella, esperaba que su madre le llevaría el vestido de “Adelita” para su interpretación. Otras dos pequeñas eran acompañadas por sus padres. Cuatro personas que estaban “apuntados” al final no se presentaron y se dio oportunidad a otros. En tanto, Rafael se mostraba tranquilo, parecía que tantos triunfos previos lo hacían sentirse seguro, como en las otras ocasiones.

Algunos afinaban la garganta, unos con agua, otros con un trago más fuerte. Todos estaban nerviosos, incluidos los organizadores, pues el mariachi se había retrasado y no llegaba, así que el ensayo con los músicos en vivo no se realizó. Tenían que interpretar canciones como “Si nos dejan”, “México lindo y querido” o “El jalisciense”, tuvieron que basarse con las pistas digitales para practicar.

En tanto, el público empezó a abarrotar el lugar. Las sillas rojas de una marca de refresco se volvieron insuficientes. Los más desesperados prefirieron darse una vuelta para ver los concursos del “palo encebado”.

¡Por fin! Llegó el mariachi, e inició el certamen de cantantes. Hombres y mujeres subían al escenario a entonar sus piezas y a recibir sus !vivas!. La gente aplaudía los falsetes, los gritos. La mexicanidad estaba presente, la música salía del alma. Todos se entregaban, unos más nerviosos que otros.

Terminó el concurso, y tocó el turno para los que no entraron a la competencia, los animados, mientras los tres jueces deliberaban. La tensión entre participantes y familiares aumentaba, pero “Chente dos” se veía tranquilo. Estaba seguro de echarse otra vez el primer lugar a la bolsa. Como el año pasado, y el anterior,  y el pasado. Sin embargo, está vez no fue igual.

“El tercer lugar para Arcelia Cisneros Muñoz, de Mezcala de los Romero” anunció la conductora del evento. ¡plac! ¡plac! ¡plac! Aplausos.

“Segundo lugar, (suspenso)…Rafaeeeeeel Francooooo”  el honor de “Don Chente” se vió mermado.

Don Rafa, aún recuerda ese día en el que según manifiesta presentía la derrota, incluso se atrevió a declarar que el ganador era pariente de alguno de los jueces y por ello le fue arrebatada la corona de rey de los aficionados.

“Nos lo robaron. Me lo robaron, toda la gente gritaba ¡fraude! ¡fraude! Toda la vida había ganado con esa canción. Llevo yo creo como unos 18 o 20 años participando. Siempre había sido el primer lugar. Cuando me roban para dárselo a otros que son parientes de los jueces, se lo dan a otro, me dejan el segundo lugar es lo que pasó. No sentí nada porque ya lo presentía. Quisiera que alguien me tumbará de a deveras, me gustaría que metieran un juez que deberás si me entendiera”, aseguró el intérprete.

Chente, el bolero

Además de ser aficionado a la canción, Rafael, trabaja como lustrador de calzado en la Plaza Morelos, en donde se le puede escuchar de vez en cuando entonando alguna canción mimetizando a “El charro de Huentitán”.

Franco Morones lleva 40 años dedicándose a la “boleada”, inicio en los camiones con un pequeño cajón, también visitaba cantinas y el mercado en donde aparte de bolear cantaba. Es su propio jefe, presume en su carro para bolear.

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Ni mil pesos, ni un pastel, componen el presunto agravio del que fue objeto aquella noche del 16 de septiembre, sin embargo, el cantante del segundo cuadro de la ciudad guarda la firme convicción de seguir siendo el primero.

“Yo voy a seguir echándole ganas, al cabo yo sé que sigo siendo el número uno aquí en Tepatitlán y donde sea”, concluye el cantante.

 

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